Tanto si eres un experto como un aficionado, si te interesan los coches, sabrás cómo reconocer un Ferrari Testarossa. La belleza se basa pues en el 512. Pero estéticamente no hay nada que ver. Fioravanti y su equipo se han soltado, pero ninguna de sus formas es casual. La cara frontal es baja, muy baja. La parrilla es minimalista, una rejilla rectangular flanqueada por los faros y las luces de giro. Debajo del spoiler se ve discreto, negro, no torturado. Por encima del gran capó hay una única pieza. Tampoco tiene rejillas de ventilación y su forma es suavemente redondeada. De hecho, la parte frontal es la parte discreta del Testa. Tan pronto como pasamos al perfil, es algo completamente diferente. El paso de rueda delantero está retrasado y la puerta está justo detrás. Las llantas de 5 tornillos, menos originales que las primeras pero que ofrecen un auténtico plus técnico, ofrecen un diseño muy Ferrari. Las ventanillas laterales son sin duda lo que acerca nuestro Ferrari Testarossa al 512. Y, además, hemos ganado en ángulos, también en superficie. Es mucho más moderno. Pero son sobre todo los flancos de nuestro bello tinto los que podemos admirar en este perfil. Una de las señas de identidad del Ferrari Testarossa: sus surcos. Habiéndose convertido en legendarios, en realidad evitan que quede un gran agujero en el lateral ya que conducen a las entradas de aire de los radiadores laterales. También encontramos el falso spoiler del italiano. Observa con atención esta cintura que forma un alerón trasero. Sí, este diseño también es importante para la aerodinámica y sienta el auto bien además de envolver el enorme trasero de la bella italiana. La parte trasera es igual de impresionante… si no más. La delicadeza del frente se ha ido. La aerodinámica creó esta parte trasera alta que cae verticalmente. En este lado, y a diferencia del frontal, encontramos un auténtico parachoques. Abajo, sin difusor, seamos educados, en los años 80 el tuning no estaba permitido en ningún coche que fuera siquiera un poco deportivo. Por otro lado, encontramos las dos salidas de escape dobles bien insertadas en un escudo clásico. Esta trasera es ancha, hay que decir que la vía trasera ha ganado… 10cm entre el BB 512i y el Ferrari Testarossa (¡la anchura total pasa de 1,83m a 1,98m!) y está atravesada por una banda que rechaza las luces en los extremos y estriada como los laterales. Casi nos olvidamos de mencionar el capó del motor con su cubierta roja bien resguardada entre dos arcos masivos. Este capó alberga el legendario motor plano de 12 cilindros (con culatas pintadas de rojo) que produce 390 hp.
Estos 12 cilindros del Ferrari Testarossa cobran vida sin vibraciones, con una increíble regularidad de funcionamiento. Muy vivaz, lineal y flexible, el Ferrari 5L proporciona un placer poco común, tanto por su belleza escultural como por las sensaciones únicas que desprende al volante. Su característico sonido, ya no se produce en todo el mundo, no deja de provocarnos una pequeña punzada en el corazón… La caja de cambios de 5 marchas está situada debajo del motor, cuyo cárter seco reduce la altura total. Al igual que la mecánica, el comportamiento en carretera del Ferrari Testarossa representa «la combinación perfecta». Porque este sublime GT es tan agradable y fácil de conducir como eficiente y eficaz. Construido sobre un chasis clásico de acero tubular, el Ferrari Testarossa hereda el saber hacer de la competición y su carrocería es tan bella como bien diseñada. Aerodinámicamente, el Testarossa es uno de los pocos coches que puede acercarse a los 300 km/h manteniendo un manejo seguro y preciso. De esta forma, el Ferrari Testarossa mantiene una excelente carga aerodinámica tanto en la parte trasera como en la delantera, lo que le permite prescindir de la presencia de un antiestético alerón.